El año era 1996. El año de la rata.
Nos movíamos empujados por Rage Against the Machine y los Fugees. Magic Johnson estaba de vuelta en la cancha después de cuatro años recuperándose.
Recuerdo detenerme junto a un grupo de peatones ante el escaparate de una tienda de electrónica. Varios televisores cúbicos anunciaban al unísono:
Bill Clinton, re-elected.
Era invierno y las plantas de mis pies estaban aturdidas por pisar la nieve con botas baratas.
Una nueva película en el cine estaba dando de qué hablar. Con la niña de E.T y con Monica de Friends. Otra película de terror. Adolescentes cachondos muertos o casi muertos. Y eso era suficiente para mí. No sabía que, al entrar en la sala, todas mis expectativas iban a ser subvertidas. Que todos mis prejuicios iban a ser identificados y ejecutados públicamente. La película iba a ver a través de mí, nos iba a leer como un libro e iba a cambiar los tropos y el género de terror para siempre.
SCREAM salió el 20 de diciembre. Y en verdad yo no nací hasta siete años más tarde. Pero cómo nos gusta que nos guste la nostalgia.
Todo lo que se puede decir de Scream se ha dicho y redicho mil veces, pero bueno, aquí viene la milésimo primera vez, porque voy a intentar poner un poco en contexto:
Scream, dirigida por Wes Craven y escrita por Kevin Williamson, reinventa el slasher y el cine de terror en general. Es, a la vez, un comentario sobre el subgénero y una instalación honorífica en el mismo. Trata sobre Sidney Prescott (interpretada por Neve Campbell), una adolescente pasando el luto de su madre, que es acosada por un psicópata enmascarado que le llama por teléfono a ella y a sus amigos. Esta película sale en la era crepuscular del slasher y da lugar a nueva ola y una exitosísima franquicia.
Cabe decir que no era la primera vez que Wes Craven había ofrecido una visión renovada del cine de terror. En el 77, Las colinas tienen ojos se convirtió en el modelo del cine gore. En el 84, con Pesadilla en Elm Street, da a luz a, posiblemente, la figura más reconocible de todo el cine de terror. Para el 96, Craven ya tenía 57 años y nadie le estaba pidiendo al mismo hombre que abanderó la fiebre de los slashers que reviviera ninguna tumba.
Scream acaba siendo impecable. Y, aunque la primera entrega es, indudablemente, la mejor y más redonda, las dos secuelas que la siguen son bastante sólidas y no fallan en ofrecer, por lo menos, una interesante adición al slasher y reflexión sobre su misma existencia. La clave para que estas películas no se convirtieran en simples repeticiones del concepto original fue, considero, no solo recuperar el espíritu metatextual sobre el género, sino expandirlo también a la observación de clichés de la secuelas y, dando la siguiente vuelta, observar también el efecto que las mismas tienen en el público y la sociedad (representando la misma franquicia de Scream en el universo de Scream a través de una franquicia ficticia basada en los eventos de la primera Scream llamada Stab, mucho lío, pero también mucho potencial para enrevesamientos y fumadas).
Aún pecando de masturbatorias, Scream sigue resonando con fans de todo tipo, convirtiéndose en un favorito en la cultura queer, un favorito entre los film bros, un favorito entre los fans casuales del cine de terror así como en los más letrados, un icono entre las pelis de adolescentes, las pelis de terror, las meta pelis, and so on.
Y una vez terminada la trilogía original, intentaron revivir la saga en 2011 con Scream 4 (o Scre4m que, para los curiosos, se pronuncia Screcuatrom) por primera vez sin la dirección de Wes Craven. Tras el estrepitoso fracaso en taquilla que esta entrega supuso, decidieron dejar de lado las películas e hicieron una horrible serie de la MTV cuyas dos primeras temporadas deglutí durante tres días de fiebre cuando tenía quince años.
Pero luego llegó Star Wars 7 y el pico del MCU… y de repente nos quedamos todas atrapadas en un bucle de secuelas-legado y member berries.
Honestamente, el revival cinematográfico de Scream fue una sorpresa grata. Los directores, el equipo de Radio Silence (con el cerebro caliente después de Ready or Not) eran claramente fans de la franquicia y la entendían. Cumplieron con los clichés de la secuela-legado, pero, al final del día en eso consiste Scream y supieron darle suficientes vueltas al tópico, a las expectativas y al lenguaje propio de la franquicia como para hacerlas de lo más disfrutable. De hecho, podría debatir que Scream ofrece, posiblemente, la mejor fundación para seguir el tratamiento de la secuela-legado, ya que, desde su núcleo, siempre ha mostrado una autorreverencia que diegéticamente funciona.Y, con lo ligada que siempre ha estado con su contexto, era de esperar, por lo menos, un comentario ingenioso sobre la (tan presente) visión corporativa de la nostalgia y sobre las nuevas tendencias dentro de un género que sufre tantísimas mutaciones por década como es el terror.
Llamadme débil, pero cuando Ghostface pregunta a su víctima:
¿Cuál es tu película de miedo favorita?
Y le responden con:
Uuuuh, Babadook, es una fantástica meditación sobre la maternidad y el duelo.
Yo no lo puedo evitar pero se me dibuja una sonrisa tontorrona en la cara.
Y dieron con oro respecto a uno de los factores más importantes a la hora de revivir una franquicia: el nuevo cast. Es ya tradición que en una secuela-legado el casting original den un paso atrás como mentores para pasar la antorcha a una nueva generación (un tropo del que se aprovechan los estudios para poder abrir más posibilidades a una longeva franquicia con caras jóvenes). Scream 5 contaba con Melissa Barrera como protagonista, Jenna Ortega (justo antes de su fama por Miércoles), Mason Goodings y Jasmin Savoy Brown (estos últimos, deliciosamente carismáticos, pásenme el tenedor, gracias). Además con el apoyo de Mikey Maddison, Dylan Minette, Jack Quaid… y el retorno de Neve Campbell, Courtney Cox y David Arquette.
¿Qué puedo decir? Estaba dentro. Y tenían el camino bien puesto para no tropezarse con los mismos sinsentidos en los que la nueva trilogía de Halloween cayó.
Pero entre Scream 5 y Scream 6 empieza a torcerse el relato:
“I did not feel that what I was being offered equated to the value that I bring to this franchise, and have brought to this franchise, for 25 years, and as a woman in this business, I think it’s really important for us to be valued and to fight to be valued.”
“I honestly don’t believe that if I were a man and had done five installments of a huge blockbuster franchise over 25 years, that the number that I was offered would be the number that would be offered to a man. And in my soul, I just couldn’t do that. I couldn’t walk on set feeling that — feeling undervalued and feeling the unfairness, or lack of fairness, around that.”
Con esta declaración, Neve Campbell no regresó para la sexta instalación, convirtiéndose esta en la primera película de la franquicia sin ella. Aclaro como contexto que, por supuesto, la figura del intérprete está glorificada y tenemos normalizado que se les pague cifras hiperbólicas. Aclaro también que es difícil empatizar con un millonario. Y me arrincono así en una esquina en la que digo, muy bajito e inseguro: entre los millonarios también hay desigualdad y todos ellos deberían ser justamente pagados injustamente.
¿No? O sea… ¿No?
Por contexto, a Robert Downey Jr se le pagó 150 millones de dólares por Infinity War y Endgame. Y, aparentemente, a Neve Campbell se le ofreció 750 mil dólares. Entonces, efectivamente, dentro de los estándares vergonzosamente altos en la industria es una oferta vergonzosamente baja.
Y bueno, la película funcionó bien. No tanto como Scream 5, pero les permitió doblar las apuestas con el nuevo reparto y pasar la prueba de fuego para ver si se les podía quitar los ruedines. Y efectivamente, dio resultado. Allí estaba yo, en el cine, preocupándome por lo que les pasaba a estos nuevos personajes, intrigado por el futuro de Melissa Barrera y Jenna Ortega y sus divertidos compañeros, jolín. Lo suficiente invertido como para no pensar en David y Larry Ellison (para los afortunados que no lo saben, son la dupla paternofilial de vampiros culturales que sirven como CEO de Paramount). Y suficiente para el resto del mundo también: Scream 6 recaudó unos 169 millones de dólares durante su tiempo en cines.
Después de Scream 6, se publica que Radio Silence (el equipo que dirigieron las últimas dos entregas) no volverán para Scream 7 porque están ocupados trabajando en una película de monstruos para Universal. Esto fue en 2023, entonces, ¿tal vez esa película era Abigail? ¿La de la… bailarina vampiresa? ¿Os acordáis? ¿Abigail? ¿La niña… con el tutú… vampiresa? O tal vez esa película era Fountain of youth (una película que nunca, jamás de los jamases me podréis convencer de que existe y se ha hecho y ha salido y alguien la ha visto). O tal vez se tratara de la –aún sin titular– secuela de La Momia buena, que se supone que saldrá el año que viene. No confundir con La Momia mala, ni con La Momia de Lee Kronin, que se supone que sale este mismo año, con Lee Kronin como director (lowkey lookin good)...
Eeeh, bueno, me recompongo.
Ahora que el equipo de Radio Silence estaba fuera, la siguiente jugada debería hacerse con precisión quirúrgica. Necesitaban alguien que mantuviera una mirada joven, fresca, y que entendiera el espíritu del género y la franquicia, además de entender la dirección de las últimas dos entregas. Y cuando Christopher Landon salió a nuestro auxilio, todos pensamos que tenía sentido.
Parecía que Paramount había esquivado una bala.
Landon, después de todo, se ha labrada toda una carrera alrededor de la idea de revisitar el slasher con un USL (unique selling point, sí, lo esuché en un podcast). Landon venía de escribir un puñado de Paranormal Activities y una película de Larry Clark (no sé que da más miedo) y de dirigir Happy Death Day (“oh, no, me van a matar pero estoy en un bucle temporal”), Freaky (“oh, no, me van a matar pero me cambio el cuerpo con el asesino”) y Happy Death Day 2 (“oh, no, me van a matar pero” no la he visto). Landon forma parte de la fuerza creativa detrás de la nueva ola de cine de terror comercial y puede recoger perfectamente el relevo de Radio Silence.
Pero en octubre de 2023, Melissa Barrera publica lo siguiente en instagram.
I have been actively looking for videos and information about the Palestinian side for the last 2 weeks or so, following accounts etc. Why? Because western media only allows the other side. Why they do that, I will let you deduce for yourself.
Usually, the algorithm on social media gets the gist. Well… my discover page on IG will ONLY show me videos showing and talking about the Israeli side.
Censorship is very real.
Palestinians know this, they know the world has been trying to make them invisible for decades.
Keep sharing.
Bueno, para mis queridos lectores que me siguen con fervor religioso (¡hola, Markel!): no soy una fuente fiable de política, yo soy una fuente casi fiable de películas y de nonsense. No voy a informar sobre el terrible genocidio ni el injustísimo e inhumano trato sobre el pueblo palestino. Pero, por si hace falta decirlo: no estamos a favor de terribles genocidios, ni de injustísimos e inhumanos tratos sobre el pueblo palestino. Si queréis una fuente de verdad, enlazo la cuenta de palestinian youth movement.
Melissa Barrera, como muy, muy (MUY) pocas personalidades públicas actuó como un humano y se mencionó en contra (o, en ese momento, más bien escéptica) del genocidio imperialista-sionista. Instantáneamente, Spyglass (Paramount) la despidió. La declaración fue:
We have zero tolerance for antisemitism or the incitement of hate in any form, including false references to genocide, ethnic cleansing, Holocaust distortion or anything that flagrantly crosses the line into hate speech.
Y así, se mete el apoyo de una corporación pro-homicidio en la sopa de Scream 7. Algo que no quiero encontrarme en una sopa de pelis de miedo y member berries.
Tras todo esto, Landon twittea (y luego borra):
Everything sucks. Stop yelling. This was not my decision to make
Al día siguiente se anuncia que, justamente, Jenna Ortega no puede volver a la franquicia debido a conflictos de agenda por grabar la nueva temporada de Miércoles. Un par de años más tarde, si me permitís el flash-forward, Ortega reflexionó sobre ese momento:
“The Melissa stuff was happening, and it was all kind of falling apart,” she said, explaining that without the directors and people she had grown close to, continuing with Scream 7 no longer felt right.
“It had nothing to do with pay or scheduling,”
Vale, de repente nos topamos con que las dos caras de la nueva trilogía se van del proyecto, cargando con la culpa del sentido común. Ahora mismo lo único a lo que nos podemos agarrar es a la visión creativa de un director con integridad.
Christopher Landon, tú has escrito una película de Larry Clark, tú lo pillas, ¿no? ¿Qué vas a hacer? ¿Qué plan tienes para mantener a flote un proyecto como este? ¿Tienes una historia que pueda funcionar sin ellas? ¿Cuántas veces deberás reescribir el guión?
Eso le preguntaba yo a mi recorte de cartón tamaño real de Christopher Landon a inicios de 2024. A lo que acabó respondiendo:
Ay, caramba. Exclamó mi recorte de cartón tamaño real de Bart Simpson.
Si me permitís volver a salir de esta vuelta al pasado para poder volver a volver al futuro, hace unos meses, Landon expandió sobre su decisión:
I made my decision to walk away about a week after they fired her. There was no movie anymore. The whole script was about her. I didn’t sign on to make a Scream movie. I signed on to make that movie. When that movie no longer existed, I moved on.
Y en marzo de 2024 se anuncian varias actualizaciones. El nuevo guión había sido a manos de Radio Silence (¿wtf pero no estaban haciendo La Momia? o bueno, una momia).
Neve Campbell retomaría el papel de Sidney Prescott (tras una ostentosa oferta de siete millones de dólares).
Y el director había sido confirmado.
Kev- Kevin W-W-Williamson.
Kevin Williamson escribió Scream, Scream 2 y Screcuatrom, así que a primera vista parecía una elección reconocible y lógica para el proyecto. Excepto por la segunda parte porque de lógica no tuvo nada.
Williamson es guionista, no director —con la única excepción de Secuestrando a la señorita Tingle en 1999—, lo que significa que no solo será su primer trabajo detrás de la cámara en décadas y su primer acercamiento a la nueva generación de Scream, sino también la primera vez que dirige un guión propio.
Es como si, tras el rechazo de la última entrega de Star Wars, os ofrezco, con todo ustedes: Star Wars 10 dirigida por John Williams.
La lluvia era ruidosa aquel halloween de 2025 en el que salió el tráiler de Scream 7. Nubes grises cubrían toda la ciudad —quién sabe, quizás todo el mundo—. Un leve grito se colaba entre el viento sugiriendo que las aguas del Nilo se podrían convertir en sangre.
Solo podía pensar en qué pena más grande. Estas últimas pelis, estos esfuerzos, tirados a la basura para esto.
Era tan tan dificil introducir un nuevo núcleo de personajes con el que resonar sin caer en ser una regurgitación y, efectivamente, van a ignorar las últimas dos entregas con cara de “ahora es en serio”, apartándose de la historia en la que desposité mi inversión emocional y fasjnkfeklwsv ijcNOÑQDIJW KWR98HOWeña
En ese momento, los ojos de Giovanni —el escritor de este texto que estás leyendo— se pusieron en blanco. Un hilo de saliva colgaba de su labio inferior hasta caer sobre la barra espaciadora del teclado. Los músculos, tensos. Las manos abiertas, con los dedos muy separados. Y él mismo pudo verlo. Con sus propios ojos. Bueno, con unos ojos metafóricos. O no. El caso es que se estaba viéndose desde fuera: encorvado, iluminado por la pantalla, vestido con un sucio batín azul.
Experiencia extracorporal. Así lo llaman.
—Estoy muy enfadado —pensó—. ¿Por qué?
La proyección de Giovanni miró a su alrededor. Pósters. Pósters de películas por todas partes.
—Estoy muy enfadado porque me gustan mucho las pelis.
—No me gusta que las pelis en las que deposito cariño se conviertan en almacenes de odio y malas intenciones.
Vaya por dios. Tal vez es eso. Tal vez estaba empezando a hacerse mayor y a echar de menos cómo le hacían sentir las cosas antes. Antes todo era más sencillo, ¿no? Antes no pensaba en desigualdades sistémicas ni en genocidios.
El fantasma de Wes Craven, vestido con un jersey de rayas rojas y verdes, se manifestó en el centro de la habitación. Llenó el espacio de luz e inundó a Giovanni de una profunda calma. Levantó la mirada despacio y su espíritu cándido ofreció, con un gesto, un lugar en el que Giovanni pudiera llorar.
—Wes Craven, Wes Craven. Qué lío. A mí es que me gusta mucho Scream, pero mira: me daba muy mal rollo que revivieran la saga, y luego al final lo hicieron bien, y tenía muchas ganas de ver adónde iban a parar los personajes de la nueva trilogía. Pero la producción ha sido un desastre. Trataron mal a Sidney, digo, a Neve Campbell. Luego despidieron a Melissa Barrera, o sea que el estudio se posicionó a favor de un horrible genocidio. Se fue el director. Y después contrataron a Kevin W… ¿te acuerdas de Kevin Williamson? Pues sí, él va a dirigir la peli. Y ahora la ciudad está llena de carteles de Scream 7, y yo siempre he sido fan de la saga, pero jopetas en una franquicia que habita tanto su propio contexto, no sé si puedo hacer como con cualquier otra película (que al final en absolutamente todas suelen participar por lo menos diez personas imperdonablemente horribles) y callar mi voz interior para disfrutarla. Tú sabes a lo que me refiero, ¿verdad, Wes? Sabes lo importante que es Scream y lo buena que podría haber sido Scream 7, ¿no? Bueno, o aceptable. Pero es que la peli va a ser mala, Wes Craven. No quiero ver una peli mala. No quiero darles dinero. No quiero ir al cine. No me lo puedo creer, pero no voy a ir al cine a ver Scream 7, señor Wes Craven, no creo que pu—
Wes Craven posó su dedo índice sobre los labios de la proyección astral de Giovanni. En un movimiento casi imperceptible, asintió levemente. Los ojos de Giovanni brillaron con expectación. Con una sonrisa, abrió la boca:
—Ay, caramba.
Y se fundió en el vacío, mientras el cuerpo y espíritu de Giovanni volvían a sincronizarse.
Scream 7 ha tenido el mejor debut de la franquicia. Tras diez días en cartelera, se estima que la película ya ha superado los 150 millones de dólares de recaudación mundial.
La noche del estreno, algunos manifestantes se congregaron frente a la alfombra roja: unos pidiendo justicia por Palestina, otros pidiendo la cancelación de Paramount Plus.
Cuando le preguntaron a Kevin Williamson por los manifestantes, el pequeño alienígena que habita su cerebro —y que se alimenta de entrenamiento en relaciones públicas— decidió que hoy sería el día. El día en que, por fin, batiría el récord: no decir absolutamente nada con la mayor cantidad posible de palabras.
Uhm, I think that, we live in a world where a lot of things are happening out there and I think a lot of people want to be heard and they want to have their voice heard about the bad stuff that's happening and my heart goes out to them and, and, you know, I I don't know, don't know if canceling Paramount Plus is the way to do it, I don't know, but I think people should listen to their inner self and do what feels good for them.
Ay, caramba.