Escrito por
markel
el
A mí de pequeña me gustaba mucho el cine. Veía muchas películas, aunque no siempre eran diferentes películas, a veces era simplemente la misma película repetida una y otra vez hasta que mi obsesión con ella se agotaba y comenzaba con otra. Se podría decir que ya apuntaba maneras porque esa obsesión muchas veces se manifestaba como una incapacidad de elección que hacía que volviera a poner otra vez esa misma película. Desde pequeña lo supe: quería ser cineasta. Había algo transparente en la imagen, algo entre el mito y el sueño sin ser ninguna de las dos cosas. ¿Qué había entre los cortes? ¿Qué había entre los planos? Es lo que una vez le pregunté a mi gato y no supo responderme, y fue otra cosa que me obsesionó hasta que dejó de obsesionarme. ¿Cuánta película dejaba de ver por aquellos cortes y cambios? Luego pensaba mucho en ellas sin saber qué era un plano contra plano ni nada. Pensaba en la cama cuando me tenía que dormir en qué cara estarían poniendo los personajes justo cuan...
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