Permítanme que me ponga mi sombrero de investigación y periodismo. Dejadme que les invite a un paseo por las oscuras cuevas que nos llevan a la centralita de la anti imaginación.
AT&T es la tercera empresa de telecomunicaciones más grande del mundo (ordenadas por ingresos, ¿cómo se ordenaría sino?) y el mayor proveedor de servicios de telefonía móvil en Estados Unidos. Es, verdaderamente, una empresa mediática al estilo Succession.
Y su propio Logan Roy, el señor Randall Stephenson estaba muy preocupado a mediados de 2010s. Mientras su negocio de líneas celulares y televisión por cable parecía dirigirse al estancamiento, Millie Bobby Brown, Finn Wolfhard y Winona Ryder rompían una botella, inaugurando la partida del barco del streaming. Con Apple, Disney y Amazon preparando sus propias embarcaciones, Stephenson se sentía triste y fuera de onda. Si tan solo tuviera una fábrica de contenido “premium” para disparar a presión a través de sus contratos de internet, él podría lanzarse a navegar con el resto. Es más, pensó (o pensaron por él) que con todos los datos de navegación de sus usuarios de telefonía, podrían vender anuncios hiper personalizados de sus series y canales.
Y tal vez fuera al pisar una minifigura de Lego Batman en el suelo,
o al escuchar Wake Up de Rage Against The Machine,
o al roer una zanahoria,
pero un nombre apareció en la cabeza de Stephenson:
Warner.
Bueno, Warner es el nombre que a uno le aparece en la cabeza cuando se piensa en la gran WB del cine. La Warner, ¿no es así? Porque no hay otro nombre con el que referirnos al gigante estudio… ¿no? ¿NO?
Tal vez el origen de muchos de los problemas que ha tenido la Warner como compañía es, el mismo que el de un adolescente o un divorciado: no tener muy clara su propia identidad.
Para mí, personalmente, la Warner es: los Warner Bros. Pero no por Harry, Albert, Sam y Jack Warner, los verdaderos fundadores de la compañía en 1923 (cuyo apellido original era Wonskolaser, pero lo cambiaron para sonar menos Polacos), si no por Don y Dan Stanton en (mi muy amada, y superior a Space Jam) Looney Tunes: De nuevo en acción, donde interpretan a Warner Brother 1 y Warner Brother 2.
Pero Warner tiene muchas caras a parte de la de los hermanos Stanton, por lo que, por el bien de nuestro entendimiento, vamos a hacer un repaso:
- Warner Bros inc: El nombre corporativo del estudio cinematográfico y televisivo.
- Warner Communications: El nombre que tuvieron en los 70s al ser adquiridos por el conglomerado de estacionamientos y funerarias Kinney National Company.
- Warner Records: El sello de música.
- DC Cómics: La editorial de cómics.
- Atari: Los videojuegos.
Y la cosa se pone más fácil, esperad, porque en 1990 Warner Communications se fusiona con Time Inc (los dueños de la revista Time y People), y así nace:
- Time Warner.
Luego, en 2001, el proveedor de internet AOL compró Time Warner y así llegó: AOL Time Warner. Aunque la burbuja no tardó en estallar, las acciones se hundieron y unos años más tarde quitaron el AOL del nombre para volver a ser Time Warner.
Por lo que, por el bien de la narración, ahora mismo que en este texto nos encontramos en octubre del 2016, el nombre de la Warner es: Time Warner.
Así, Randall Stephenson y la AT&T anunciaron formalmente la compra de Time Warner por 85.400 millones de dólares. Y a pesar de la (tal vez justificada) rabieta de dos años de Míster Donald Trump (Home Alone 2, Zoolander), en Junio de 2018 se llevó a cabo la fusión. Con la compra cerrada oficialmente, Time Warner pasó a llamarse: Warner Media.
De esta manera, los ejecutivos de AT&T se habían infiltrado en el set con sus parámetros robóticos de corporativos tejanos canturreando lemas de cantidad sobre calidad. Una canción que asustó a un señor llamado Richard Plepler.
Richard Plepler era por aquel entonces el CEO de HBO. Bajo el liderazgo de Plepler como jefe de programación de la cadena, se pudo adaptar Juego de Tronos. Y, aún ahogado entre premios Emmy, Plepler lanzó series (y fenómenos culturales) como Silicon Valley, True Detective, Westworld, Big Little Lies, o Chernobyl. Irónicamente, bajo su ala, HBO creó Succession.
Tres años antes de la adquisición de AT&T, en 2015, Plepler lanzó HBO NOW. El primer servicio de streaming de HBO (desgraciadamente, más sobre esto luego).
No es que vaya yo a lanzar flores a ningún CEO, pero voy a lanzar flores a un CEO. La filosofía de gestión de Plepler consistía en cortejar a los mejores directores, guionistas y actores de Hollywood, prometiéndoles total libertad creativa y presupuestos generosos. Y así convirtió a HBO en el destino preferido de los más grandes talentos y egos.
Por compensar diré que, a pesar de su fomento de la creatividad en la televisión, Richard Plepler también era un tonto con dinero, dando cierta protección a Bryan Singer en pleno #MeToo y permitiendo que muchas series mantuvieran niveles extremos de violencia sexual y desnudez femenina gratuita que no aportaban a la trama, debido a la falta de una mirada ejecutiva moderna. Pero eso es otra historia.
En fin, en 2018, tras la adquisición de AT&T, se le asigna un nuevo supervisor a Plepler, un tal John Stankey, ejecutivo telefónico. Stankey quería que HBO compitiera directamente con el volumen de Netflix, exigiendo más horas de contenido al día para retener suscriptores.
Y Stankey canta la canción del contenido, haciendo a Plepler dimitir en febrero del 2019.
El corporativo líder que llegó a ocupar el puesto de Plepler fue Bob Greenblatt, y en sus manos cayó el lanzar HBO Max. Y la infame estrategia de arranque para HBO Max ha quedado para siempre en la historia del streaming.
En plena pandemia, AT&T parecía que no sabía que ya estaba operando varios servicios digitales, lo que causó confusión en el consumidor promedio.
Co-existía entonces:
HBO, el canal premium de televisión.
HBO GO, la app para los que tenían el canal.
HBO NOW, la app independiente de streaming para quien no tenía cable.
HBO Max, la plataforma que incluía todo lo de antes más el catálogo de Warner, DC, Cartoon Network y Adult Swim.
Ya con un arranque frío, y con los cines cerrados, Warner tomó la histórica decisión de estrenar simultáneamente todo su catálogo cinematográfico de 2021 en HBO Max a la vez que en cines. La estrategia, conocida como Project Popcorn incluía, entre otras películas: Dune, Matrix 4, Godzilla vs Kong y Escuadrón Suicida (la buena). Todas películas que contaban con la experiencia cinematográfica como parte de su atractivo. Y no solo enfadó a las manifestaciones de las abstractas propiedades intelectuales. También había individuos (sí, sí, esos cuerpos que hacen que la ausencia de contenido se convierta en presencia de contenido) con cosas que decir al respecto.
El dúo dinámico de Nolan y Villeneuve saltó en protesta (Nolan incluso llamó a HBO Max “el peor servicio de streaming”, rompiendo su longeva relación con Warner). Las cadenas de cines tabién se unieron a la lucha, acusando a Warner de destruir las ventanas de exhibición.
Pero aún así, los números de suscriptores de HBO Max se dispararon.
Esto marcó un antecedente del que aprendió Warner.
Y a pesar de la compra de Time Warner o cómo coño se llame, AT&T seguía endeudada de manera histórica (casi 180000 millones de dólares, ¡Gracias a sus adquisiciones, AT&T pasó a ser una de las empresas no financieras más endeudadas del mundo! ¡Enhorabuena!), por lo que, cuando necesitaron invertir en la red 5G, tiraron la toalla del cine, separándose de Warner, que (insegura como solo ella) pasó entonces a fusionarse con Discovery Inc. Y así, tras danzar la coreografía de la fusión y juntar sus índices en perfecta sincronización nace: Warner Bros Discovery, liderada por el pérfido David Zaslav. Y su primer acto de maldad fue... cambiar el nombre del servicio de streaming a simplemente Max.
¿Todo claro?
Hablemos pues del señor Zaslav.
Zaslav nació el 15 de enero de 1960 (capricornio, ambicioso, determinado, en el amor busca relaciones serias y tradicionales, normalmente con signos de tierra o agua).
Creció en Brooklyn, estudió ciencias y posteriormente se graduó con honores en la Escuela de Derecho.
David ejerció derecho corporativo para una firma de abogados hasta 1989, luego se unió a NBC, convirtiéndose en una pieza fundamental de desarrollo y lanzamiento de canales históricos. En 2007 pasó a asumir el puesto de CEO de Discovery Communications.
Zaslav es, además de todo, un icono de la moda neoyorkina, uniformado por su infalible look de chaleco sin mangas.
Y no solo es un icono de la moda, también es un icono de la desconexión salarial entre los altos ejecutivos y los creativos de Hollywood. Durante las huelgas de 2022 y 2023, los sindicatos señalaron que el sueldo de Zaslav equivalía al de 384 guionistas con un salario promedio.
En fin:
Zaslav, como capitán del barco Warner Bros Discovery, tenía la mentalidad de sanear las cuentas a toda costa. Cada dólar que se invirtiera debía generar un retorno claro e inmediato.
Es así como Zaslav aprendió su movimiento estrella. El movimiento por el que se le recordará para siempre en la historia del cine. El movimiento de la no-película.
Ahora me quito el sombrero de periodismo y me pongo, con la mano temblorosa, el de economista (¿un gran sombrero de copa? ¿podría incluir un monóculo?).
En el mundo de las finanzas corporativas, un write-off (o deducción fiscal) ocurre cuando una empresa reconoce que un activo que posee ha perdido todo su valor, y ya no va a generar ingresos futuros. Al declarar que ese activo vale cero, la empresa registra una “pérdida”.
Eeeentonces:
Si una empresa demuestra que ha perdido dinero, esa pérdida se resta de sus ganancias totales del año. Como las empresas pagan impuestos en base a sus ganancias netas, una pérdida de, por ejemplo, los millones de dólares que puede costar una película X, reduciría drásticamente la factura de impuestos que le deben al gobierno. Recibirían, en cambio, un alivio fiscal inmediato en forma de efectivo que no tiene que pagar al fisco.
EEEEENTONCES:
Cuando Warner se gasta 90 millones de dólares en hacer (digamos, por ejemplo, un título aleatorio) Batgirl, ese dinero no se registra directamente como un gasto. Se coloca en el balance general como un activo valioso con la idea de que cuando se estrene, generará ingresos que cubran ese coste.
Teniendo en cuenta las reglas de contabilidad por fusión de empresas, se permite a una nueva corporación revisar los activos heredados y decidir cuales son viables y cuáles no. Si se cancelan de inmediato durante la transición, el gobierno permite deducirlos como pérdidas de la fusión de forma más ventajosa. ¿LO ENTIENDES?
PORQUE YO: NO.
Lanzo contra el suelo mi sombrero de copa y mi monóculo y me pongo una máscara de mono.
Imaginemos que el gorila Warner tiene un huerto de bananos. Warner Gorila decide gastar 90 bananas para crear una banana especial llamada (de nuevo, digamos, por decir un título, el que sea) Batgirl.
Pero justo antes de que la Batgirlbanana esté lista para comerse, llega otro mono: David Zaslav.
| David Zaslav, con su chaleco y un palo |
“¡Espera! Si esta Batbanana sale al mercado, tendremos que gastar como 30 bananas más en anunciarla en la jungla, y no tengo mucha confianza en esta batbanana… ¡Vamos a perder dinero!”
Entonces Zaslav rompe la batbanana y la tira a la basura para que nadie nunca se la coma.
¿Por qué?
En la jungla, los monos pagan un impuesto de 100 bananas al año al león (el gobierno). Pero el león tiene una norma: Si a un mono se le rompe su banana, puede restar ese valor de sus impuestos.
Entonces el gorila Warner va de la mano con el mono Zaslav a ver al león y le dice:
“Mira, he perdido 90 bananas en esta batbanana que no ha servido para nada.”
El león, a regañadientes cede: “Ese año, en vez de 100 bananas, me puedes pagar 70”.
Así, por tirar la batbanana, el mono Warner se ahorra 30 bananas de impuestos.
Teniendo en cuenta que invertir bananas para crear una batbanana o cualquier tipo de banana siempre es una apuesta, en vez de confiar en que los ingresos de la batbanana vayan a superar el presupuesto, mono Zaslav prefiere el ingreso inmediato de las 30 bananas porque son muchas y están todas juntas y son seguras.
¿Nos entendemos ahora?
Bueno, apoyo con cuidado mi máscara de mono, porque he mirado al cielo y un símbolo de un murciélago ilumina Gotham.
Me pongo ahora mi traje de látex morado y amarillo: Hablemos de Batgirl.
Batgirl es un personaje de DC comics que sigue el divertido tropo de "X pero en chica". En este caso, del famoso caped crusader de Gotham City. Como es sabido, en los cómics todo pasa, todo ha pasado, todo es canon, nada es canon y todos están vivos, pero todos están muertos y tal, pero, por entendernos, la versión más icónica de Batgirl es Barbara Gordon, la hija del mostachudo comisario Jim Gordon. Batgirl es un personaje que en algunos cómics se desarrolla de manera interesante, pero que en muchos otros se le trata siguiendo exactamente su imagen: como a Batman pero en chica o, peor, como a Robin pero en Batman pero en chica.
Y, tristemente, tal vez su aparición más famosa es en La broma asesina, novela gráfica del druida gruñón, Alan Moore. En este cómic el Joker le dispara, la humilla sexualmente delante de su padre y la deja parapléjica. Obviamente este evento provocó debate sobre la representación de las mujeres en los cómics, en particular la violencia representada hacia personajes femeninos.
Entonces, siendo un personaje cuyo aporte más famoso al canon de DC consistió en ser una víctima trágica, la oportunidad de representarla en la gran pantalla podría ofrecer al público medio una mirada más interesante del personaje. Por eso, la elección de directora para contar la historia era clave.
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En marzo de 2017, Warner anunció que Joss Whedon escribirá y dirigirá la película de Batgirl.
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Joss Whedon, famoso por crear Buffy, dirigir la primera película de Los Vengadores y retomar el proyecto de La Liga de la Justicia cuando Snyder se retiró, era celebrado como icono de la cultura nerd.
Y digo era porque, tras el cambio de rumbo de La Liga de la Justicia, Ray Fisher (Cyborg) publicó un tuit en el que rezaba:
El trato que Joss Whedon dio al reparto y al equipo en el rodaje de Justice League fue grosero, abusivo, poco profesional y completamente inaceptable.
Más tarde salieron a la luz discusiones que tuvo con Gal Gadot (Wonder Woman) sobre el nuevo enfoque hipersexualizado y agresivo de su personaje, chocando con la visión de Patty Jenkins. Aparentemente, testigos en el set hablan de Whedon amenazando a Gadot con destruir su carrera cinematográfica y hacer que pareciera estúpida en la pantalla si no leía sus líneas y se callaba.
Más tarde, Charisma Carpenter, actriz de Buffy, detalló la crueldad psicológica del director en la serie, que le hizo la vida imposible y directamente la insultó cuando se quedó embarazada. La misma Buffy, Sarah Michelle Gellar, publicó un comunicado:
Aunque estoy orgullosa de que mi nombre esté asociado a Buffy Summers, no quiero que se me asocie para siempre con el nombre de Joss Whedon.
Otras actrices hablaron de que en el set de la serie existía una regla no escrita que prohibía a Whedon quedarse a solas en una habitación con actrices menores de edad.
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En fín, a pesar del buen ojo que tuvo Warner por poner a Joss a la cabeza del proyecto, un año más tarde se admitió públicamente que el pobre director “no logró dar con una buena historia”. Christina Hodson fue contratada para escribir un nuevo guión, decisión que (rompiendo con la racha de trastadas de la Warner) tenía sentido, ya que fue una de las guionistas en Aves de presa.
Y en mayo de 2021 se anunció la elegida para la dirección:
El dúo de directores belgas Adil El Arbi y Bilall Fallah. Los dos chicos malos que dirigieron el himno feminista Bad Boys for Life. Y para poner la guinda, la película fue una de las víctimas de Project Popcorn, y se decidió hacer de ella un estreno exclusivo en HBO Max.
La actriz y cantante latina Leslie Grace interpretó a la Bat Chica y, entre el resto del reparto, estaban Brendan Fraser, J.K Simmons y Michael Keaton, retomando su rol de Batman.
La película se rodó en Glasgow entre 2021 y 2022 y el presupuesto de 75 millones de dólares se elevó hasta cerca de los 90.
Con la película ya editada en agosto del 2022, bajo la nueva directiva de David "simio-del-palo-y-el-chaleco" Zaslav, anuncia la cancelación del proyecto por sorpresa. Ahorrando sus 30 bananas, Warner bloqueó el acceso de los directores a sus servidores y borró el metraje, ya que, si una sola escena se subiera a internet, Warner tendría que devolver sus bananas y enfrentar cargos por fraude fiscal.
Y sé lo que piensas, querido lector, perspicaz como eres tú solo. Sí, el estudio fue de lo más desagradable pero honestamente ¿cómo de buena podría ser la película? Recién salidos de Aquaman 2, Black Adam y el desastre de The Flash, casi es mejor que esa película no exista.
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¡PUES NO, LECTOR! ¡NO! ¡MAL! MAL LECTOR, ESO NO SE DICE.
Toda película puede ser buena. Toda película tiene el potencial de ser excelente. ¿Qué pasa si nos dejamos guiar por el juicio de un estudio llevado por magnates telefónicos? Recordemos cómo la misma Warner no confió en George Miller durante el rodaje de Mad Max Fury Road, mandando a productores al desierto para amenazarlo con arrebatarle el proyecto. Recordemos cómo la misma Warner re-editó Blade Runner porque decidió que la visión de Ridley Scott era confusa, lenta y deprimente.
El mismo día que se canceló Batgirl, también se canceló Scoob! Holiday Haunt, película animada de Scooby-Doo que estaba terminada al 95%. Todo su equipo técnico fue tomado por sorpresa mientras daban los toques finales al proyecto.
El co-director y productor de la película, Tony Cervone se enteró de la cancelación por la prensa. Publicó: The movie is practically finished and turned out beautifully. I am beyond heartbroken.
Lo retorcido es que, tras la cancelación, debido a los contratos y tiempos de los estudios de animación, los animadores y músicos tuvieron que seguir trabajando en la película durante semanas sabiendo que el proyecto iba directo a la guillotina de Warner Whatever.
Como scoober que soy, por muy vacía que me pareciera la entrega anterior (Scoob!), le levanto el puño a la Warner Time Etc Discovery Fuck Plus Max y la maldigo.
¡Maldigo al mono del palo!
Por estas tragedias creativas. Por este abierto desprecio hacia la humanidad y hacia la comunidad que se crea y cuida en la gestación de cualquier película, mala o buena.
Pero tal vez el gusto en nuestra boca no tiene por qué ser exclusivamente agrio. No tiene por qué ser el sabor de perros y murciélagos muertos.
Dejadme que me deshaga de todos mis sombreros y máscaras, necesito estar ligero para poder correr más allá de un precipicio.
Quedarme sostenido en el aire.
Mirar a cámara.
Sacar un cartel que indique: HELP
Y caer al vacío.
Hablemos de resistencia.
Hablemos de Coyote vs Acme.
Coyote vs Acme es una comedia que combina acción real con animación digital en 3D siguiendo la escuela de Space Jam, y (insisto, mejor que Space Jam) Looney Tunes: De nuevo en acción.
La película sigue los juicios de Coyote, que, tras décadas de accidentes, decide contratar a Will Forte como abogado y demandar a ACME por fabricar productos defectuosos.
La peli está dirigida por Dave Green, y escrita por Samy Burch (la guionista de May December).
Programada para un estreno en 2023, la película se rodó en Nuevo México entre marzo y junio del 2022, y de inmediato comienza el proceso de postproducción, integrando a los personajes animados con los actores reales. A principios del 2023 se organizan proyecciones de prueba con público real y el resultado es un éxito rotundo. Críticos la aclamaron como clásico, y sus puntuaciones se alzaron muy por encima de la media de las comedias familiares (cabe mencionar que en las proyecciones de prueba las opiniones suelen hincharse un poco).
Y saltando a noviembre del 23, junto a Batgirl y Scoob! Haunted holiday, Coyote vs Acme se cancela.
Varios directores y guionistas que tenían citas esa misma semana con Warner Media Something HBO Now Time Discovery Tal y Cual deciden no acudir.
Figuras importantes de la animación en el cine como los queridísimos Phil Lord y Chris Miller declaran la decisión de Warner como “miope, anti creativa y financieramente estúpida”. Guillermo del Toro y Paul Feig se suman a la indignación, presionando directamente a la directiva del estudio.
El canoso apoyo de James Gunn (que no es solo co-CEO de DC, si no también productor y co-guionista de Coyote vs Acme) llevó la presión de los creativos también al interior de las oficinas de Warner en Burbank, donde se tiraba todo el mundo de los pelos, imagino. Incluso las tres grandes agencias de talento de Hollywood (CAA, WME y UTA) llamaron a los jefes de Warner para advertirles que sus clientes estaban expresando un rechazo frontal a firmar futuros contratos con el estudio.
Y el mono del palo se dio cuenta de que el ahorro de 30 millones de bananas en impuestos le iba a costar cientos de millones en pérdida de talento a largo plazo. De esta manera, tras el anuncio, el estudio emitió un comunicado dando marcha atrás, permitiendo al director Dave Green proyectar la película a otros estudios compradores.
Netflix, Amazon y Paramount presentaron ofertas formales para comprar la película, pero Warner exige más bananas, MÁS Y MÁS BANANAS, para recuperar el coste total de producción y se niega a negociar la baja. Incluso lloriqueando, chillando y lanzando caca, amenazan con destruir la película si nadie paga entre 70 y 80 millones de bananas.
En primavera de 2025 llega la noticia. El héroe enmascarado. El Batman del Gotham en el que se había convertido el estreno de Coyote vs Acme.
Ketchup Entertainment.
¿Quién?
Ketchup Entertainment.
Una distribuidora y productora independiente americana. Famosa por su trabajo en míticas películas como Christmas Karma (2025), Goodrich (2024) o Hypnotic (2023).
Ketchup Entertainment llega a un acuerdo financiero con Warner Fuck y adquiere los derechos mundiales de distribución de la película… garantizando un estreno en salas de cine.
El 28 de agosto de este año, 2026, Coyote vs ACME se estrena en el cine.
Y si la película hace muchas, muchas bananas, habrá un mono en la jungla con un palo y con (más) cara de tonto.
No sé muy bien cómo concluir esto. Viva la creatividad, fight the man o whatever. Espero que podamos marcar precedente para la toma de decisiones corporativa del futuro. La verdad es que, más allá de mis impulsos adolescentes de EAT THE RICH, Warner parece que la ha estado liando sin absolutamente ninguna dirección. Casi como si estuviera intentando hinchar lo máximo posible su precio para rápidamente venderse a… Wait a minute.
En el futuro: Warner, Paramount, Netflix y David y Larry Ellison intentando dominar la galaxia como padre e hijo.
¡Vayamos a ver Coyote vs ACME! Y si es buena, ¡veámosla dos veces!